2 may. 2015

LOA A LAS NALGAS




 Vulnerables, ocultas, suaves, casi sedosas. Al caminar ofrecen las delicias de un suculento flan gelatinoso en la delicada sutileza de sus hipnóticas formas redondeadas. Nalgas compactas, dúctiles, frescas y dulces como manzanas recién tomadas del árbol de los pecados. Tan soberbias y potentes que provocan apetito y liberan la libido de todo rubor o vergüenza.
La descarada y morbosa hendidura que las separa, parece asirte las muñecas y obliga a tus manos a palparlas lentamente primero, con mayor deseo y deleite después. Sin pausa, sin prisa, disfrutando cada poro de su piel.
Abiertas de par en par, su vicioso ojo de Cíclope te mira fijamente, invitándote a explorar los más recónditos y prohibidos lugares que bajo sagrado secreto de confesión te regala.
Maleables, amasables, masticables, pellizcables, besables, lamibles, arañables, corruptibles, deleitables.

Se dice que en los albores de los tiempos, Adanna, la primera mujer sobre la faz de la tierra, abducida por la belleza y el morbo que el culito de su pareja Eva le provocaba, pasaba largas horas del día degustándolo sin parar, erizando el vello de su piel con miles de caricias, mordisquitos y lametones para pasar después a ser ella homenajeada de idéntica manera.
Cuentan asimismo que dormía cada noche con su cabeza apoyada sobre los glúteos de su amada. Nunca el Edén conoció tanta felicidad.

Por eso cada vez que ames a una mujer, ni lo pienses. Descubre sus nalgas, cierra los ojos y bésalas con fuerza hasta dejar impresa la marca de los labios. Incrusta la faz entre ellas y deja que la punta de la lengua traspase despacio los húmedos umbrales de la impudicia;
hasta que los gemidos de tu amante iluminen una tras otra las luces del Paraíso.

Copyright © 2014 Max Piquer

RELATO INCLUIDO EN EL LIBRO "MUJER" DISPONIBLE EN eBOOK Y FORMATO IMPRESO EN LA LIBRERÍA AMAZON





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